1. Multimedialidad
Se define como la integración, en una misma unidad discursiva, de información de varios tipos: texto, imágenes, sonidos e incluso bases de datos o programas ejecutables. Esta multimedialidad, con integración de varias obras unitarias en una obra compuesta, habrá de producir ajustes en el tradicional derecho de autor de la obra periodística.
El propio carácter de la obra periodística, la propia forma de transmitir la información, está claramente evolucionando. El concepto de obra audiovisual está dando paso al de obra multimedia. Los avances en el estándar de la World Wide Web, el lenguaje html, y la aparición de otros recursos como la realidad virtual a través del Vrml (Virtual Reality Modelling Language) o el lenguaje de programación multiplataforma Java (que permite la inclusión de programas ejecutables independientemente de cuál sea el sistema operativo que utiliza el usuario) ofrecen otras formas de expresión que traen, a su vez, una nueva retórica.
2. Ruptura de la secuencialidad
El concepto de hipertexto se debe al canadiense Vannevar Bush, quien en 1945 propuso el Memex, una máquina conceptual que podría almacenar vastas cantidades de información para cuya recuperación el usuario debería poder tener la habilidad de crear caminos, enlaces que llevasen de unas partes a otras. Veinte años después Ted Nelson lo denominó "hipertexto".
Los sistemas de hipermedios, pueden definirse como una organización de información textual, visual, gráfica y sonora a través de vínculos que crean asociaciones entre información relacionada dentro del sistema.
Si un vínculo une dos o más informaciones textuales, nos hallamos, como sabemos, ante el hipertexto; si enlazara dos o más informaciones sonoras, ante el hiperaudio; y si une dos o más informaciones visuales, ante el hipervisual. Pero lo más común es que los diversos tipos de información (textual, sonora y visual) estén integrados en un conjunto o estructura, en un sistema, y por tanto las relaciones o vínculos se establezcan de forma combinada entre ellos. Eso es el hipermedia. Se pretende de esta manera reflejar el sistema de pensamiento humano de una manera todavía más fiel que con el hipertexto. El pensamiento humano no es sólo verbal, ni puede ser únicamente reducido a texto. Los nuevos medios proporcionan la posibilidad de reproducir más fielmente, al menos en teoría, el discurrir de nuestra mente.
3. Ruptura de la periodicidad
Si el hipertexto y el hipermedia rompen con la secuencialidad, uno de los métodos más arraigados como forma de transmisión cultural en la sociedad occidental, los medios electrónicos proporcionan además la posibilidad de romper con la periodicidad. Los condicionantes técnicos han hecho que, hasta nuestros días, la información haya de servirse en intervalos de tiempo determinados.
Es cierto que éstos han sido cada vez más pequeños, pero, en el caso de la información textual, impresa, la periodicidad más corta que se ha conseguido ha sido la diaria. Y ello a costa de no pocas dificultades: un periódico de gran tirada que se distribuya en un espacio geográfico muy amplio debe fabricar físicamente millones de ejemplares, que luego deben ser llevados materialmente a los puntos de venta o a los hogares de los suscriptores, con el coste económico que ello supone.
El producto electrónico prescinde de todos estos condicionantes. Es más, si la publicación periódica impresa se ve obligada a tener que ofrecer las noticias de un día para otro, cada veinticuatro horas, el periódico electrónico debe renovarse continuamente.
Es ésta una característica que se reservaba a los medios audiovisuales, la radio y la televisión. A pesar de todo, también los servicios electrónicos ofrecen, salvo raras excepciones (las emisoras de "todo noticias", por ejemplo, o los acontecimientos de extraordinaria importancia) sus contenidos en forma periódica; los informativos de radio y televisión no son otra cosa.
En definitiva, una característica que hasta ahora se reservaba a medios como las agencias de prensa (que fueron las primeras, por otra parte, que se dieron cuenta de las enormes ventajas técnicas al servicio de sus objetivos, esto es, transmitir la información lo más rápidamente posible) puede traspasarse a los nuevos informativos electrónicos. Las definiciones estancas (la prensa es reflexión, los medios audiovisuales son inmediatez, rapidez) no tienen sentido con los nuevos medios.
4. Interactividad
En mayor o menor medida, todos los medios son interactivos, pero este rasgo se ha acentuado -y lo hará aún más en lo sucesivo- dentro de los nuevos medios electrónicos. Nos referimos a la capacidad que tiene el usuario de "preguntar" al sistema, y sentar así las bases para recuperar la información de la forma deseada. Se trata de que el emisor no envíe un mensaje unidireccional, sin capacidad de respuesta, que el receptor sólo tiene capacidad de aceptar o no.
Se rompe en cierta manera el concepto de medio de comunicación de masas, como ya hemos expuesto. El receptor tiene por lo tanto plena potestad para tomar decisiones, y configurar, dentro de unos límites amplios, su propio mensaje, así como para dialogar, de una forma u otra, con el emisor.
Se trata, en resumidas cuentas, de que el usuario defina cuáles son los temas que le interesan, cuál su perfil, y reciba así un producto que sea completamente de su interés y que no le obligue a perder tiempo desechando información que no le incumbe. Esto, claro está, al igual que en el caso del multimedia o el hipertexto, es más un concepto que un avance técnico.
Los medios convencionales se ven obligados a no dar cuenta de más del 80 por ciento del material que reciben, por problemas de espacio y porque para el receptor sería del todo indigerible tal volumen de información. Los medios electrónicos permiten en cambio ofrecer grandes masas informativas (que no están permanentemente visibles para el usuario, sino convenientemente jerarquizadas), de manera que éste accede únicamente a aquello que le interesa, y puede obtener acerca de esos temas en concreto toda la información que desea mediante el desarrollo de la interactividad, de la capacidad de demandar al sistema la respuesta a lo que se le reclama.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario