En la 6° edición de un
estudio de periodismo digital de Oriella 2013 mediante encuestas online a 545
periodistas de 12 países del ámbito audiovisual, nacional estilo de vida,
regional, prensa especializada y blogs de Brasil, Canadá, Francia, Alemania,
Italia, Nueva Zelanda, Rusia, España, Suecia, Reino Unido y Estados
Unidos. A grandes rasgos, este estudio
señaló que el 30% de los medios da prioridad a la edición digital, el 40%
ofrece apps móviles y el 51% busca noticias en redes sociales de microblogging
como Twitter.
Partiendo de esta
información podemos afirmar que el periodismo digital ya es toda una realidad y
que su futuro es el presente, pues vivimos en una era digital, en donde si no
estás conectado a internet vivirás ciego de la realidad que acontece en tu país
y en el mundo. Así mismo, podemos resaltar que Internet es una herramienta y la
plataforma fundamental del periodismo digital es por eso que esto aún está en
un proceso ascendente, es decir que estamos en los inicios de lo que sería el
futuro del periodismo. Es así que los nuevos profesionales deben ser anfibios.
El periodista actual debe ser “multi”, debe saber “andar en tierra y nadar en
el mar”. Lo que se dice, una mezcla entre el gran contador de historias y el
modelo de narrador participativo de la web. Se necesita este tipo de
periodistas anfibios para el futuro, porque deben abrazar por un lado las
grandes tradiciones del periodismo clásico, en cuanto a precisión,
comprobación, ecuanimidad búsqueda de la verdad o impacto informativo. Y al
mismo tiempo sentirse muy cómodo de las nuevas reglas del camino, en el tiempo
real, la tecnología que permite interactuar o la participación de los lectores.
Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas.
El periodismo digital
ofrece muchas herramientas para aportar valor añadido, como enlaces, gráficos,
interactivos. Además otra ventaja es que un periódico digital se actualizará
permanentemente, lo que permite estar siempre actualizados y reaccionar al
momento, mientras que un periódico de papel tiene un cierre y si pasa algo por
la noche tras el cierre, el periódico que sale por al mañana ya está anticuado.
Claramente el futuro del periodismo es digital porque los lectores quieren que
les cuenten lo que ocurre en tiempo real, y si no lo se hace, entonces lo
buscaran por otros medios como las redes sociales. Nadie quiere esperar hasta
el próximo dia para estar enterado de lo que está pasando hoy. Además el acceso
digital está ya en casa o el trabajo (ordenador, Tablet o móvil) mientras que
el papel se debe ir a buscar a un establecimiento donde lo comercialicen.
Entonces, el periodismo de
la era post-industrial es una realidad ineludible marcada por el impacto de la
explosión de las redes sociales, la cual ha dado paso a una nueva lógica
comunicacional, muy distinta a la anterior. El destacado periodista y académico
brasileño-estadounidense Rosental Calmon Alves, que preside el programa de
periodismo para las américas de la fundación Knight en la Universidad de Texas,
en Austin. Describe el complejo ecosistema de la comunicación digital, el
escenario actual de las redes sociales. Y exploró algunos de los desafíos que
enfrentan los periodistas y la industria de los medios. Él resalta que hoy
todos tratamos de aprender cómo actuar frente a la sorpresiva fuerza de las
redes sociales, y ningún periodista o empresa periodística puede darse el lujo
de estar en unan de ellas, pues un gran porcentaje de la población mundial está conectada las 24 horas al día, los 7 días a la semana con
aparatos que son extensiones de nuestras mentes, prácticamente vivimos en la
red.
La revolución digital fue
el paso de la computación a la conectividad ubicua, presente en todas partes,
permanentemente e interactiva, que crea nuevas habilidades cognitivas,
afectando profundamente al nuevo ecosistema de medios y dejando obsoleta la comunicación
de masas que tuvimos durante la era industrial. El panorama hoy es el
ecosistema complejo que se caracteriza por la gran cantidad de información y
canales, por sus bajas barreras de entradas y bajos costos de prodccion, es
decir que cualqueira puede producir y emitir información; en el que abunda la
competencia, en el que prácticamente no existen límites de tiempo y espacio,
con una comunicación horizontal y multidireccional, entre otras
características.
El futuro del periodismo y
la industria de medios de comunicación dependerán cada vez más de la capacidad
de emprendimientos. De la creatividad y de la innovación, no de perfeccionar lo
que funcionó en el pasado.
Por otro lado, el
periodismo en internet se debate, en estos momentos, entre la aceptación del
público y los recelos de los medios tradicionales. Después de un período de
semieuforia ahora se está pagando el que no se contase con modelos de negocio
claros y objetos en los periódicos digitales. Muchos de ellos aparecieron en la
red por cuestiones de imagen, con mucha indefinición, y con claras
incertidumbre.
El periodismo en línea
sigue obsesionado por la falta de aceptación”, aunque la realidad es más bien
que es su escasa rentabilidad lo que ha afectado al devenir de las empresas
digitales.
Su difícil situación económica contribuye a la
incertidumbre, pero, además, quienes se dedican a dar noticias por la red
sufren al no ser reconocidos por sus colegas de profesión aun cuando lo son por
el público. Un estudio realizado por la estadounidense Online News Association
(ONA) muestra que los usuarios aceptan las noticias en línea como una fuente
más de información. Valoran sobre todo la frescura de las noticias. Un 13%
afirma que confía más en ellas. A la inversa, los profesionales no las consideran
tan fiables: los periódicos siguen siendo las fuentes de mayor credibilidad
(95%).
De ahí que se
hable mucho sobre los desafíos que conlleva perseguir
modelos de negocio en Internet basados en el cobro de los contenidos. Los altos
costes de producción y las bajas posibilidades de monetización, han elevado las
dudas sobre su viabilidad en el tiempo, más aún en un entorno hostil para
obtener financiación y un retroceso considerable de los ingresos por
publicidad.
Modelos para el cobro de contenidos
Sin embargo, no todo son malas noticias. En primer
lugar, el cierre de miles de compañías de Internet supondrá una disminución marcada de la competencia en
prácticamente todas las categorías. Esto permitirá a las supervivientes
comenzar a modificar su estrategia de marketing, antes basada casi
exclusivamente en la captación de nuevos lectores (cuota de mercado), para lo
cual habían optado por ofrecer servicios de forma gratuita. En la actualidad,
dada esta menor competencia, estas compañías han optado por comenzar a cobrar
ciertos servicios/contenidos dirigiendo la estrategia de marketing hacia la
fijación de precios, benchmarking y fidelización de usuarios.
De la euforia se pasó a la crisis en Internet, pero
la situación de los medios de comunicación digitales se encuentran hoy en una
situación de “euforia comedida”. No ha habido crisis en el número de usuarios y
de lectores de los medios digitales –que de hecho sigue creciendo-, sino en
cuanto a la rentabilidad de las empresas que los editan. Si algo está en crisis
en cuanto a su relación con los lectores y la sociedad, es el periodismo
tradicional.
Lo que sí está claro es que para que los contenidos tengan algún tipo de valor y
el usuario piense en pagar por ellos, deberán contar con alguna o varias de las
siguientes propiedades:
- Calidad contrastada.
- Que sea una información escasa en Internet.
- Información muy específica (dirigida a sectores profesionales, por ejemplo).
- Perecedera. El valor de ese contenido depende de su inmediatez (cotizaciones).
- Personalización y segmentación del contenido dependiendo del perfil recogido del usuario.
- Protegida por Derechos de Autor.
No obstante, el proceso de transición desde los
contenidos gratuitos hacia contenidos pagos no será ni lineal, ni fácil, y
todavía encontrará muchos
obstáculos en el camino, tales como la piratería, la falta de un
ente de evaluación y clasificación independiente o las reticencias del usuario
a pagar por un contenido que siempre ha conseguido gratis.
Sin embargo, existen diferentes circunstancias que mejorarán las perspectivas de
los negocios online basados en el cobro de contenidos:
- El aumento de la conexiones por banda ancha, especialmente en España, hará que se abran nuevas perspectivas para negocios de pago como los juegos online, la música digital, el vídeo bajo demanda, etc.
- El surgimiento de nuevas modalidades comerciales (adopción de los sistemas de micropagos para importes muy pequeños).
- La menor competencia derivada de la escasez de ingresos que proporciona la publicidad en Internet, que no cubre los costes de producción.
En segundo lugar, las compañías tradicionales que
en un primer momento debieron ofrecer sus servicios/contenidos de forma
gratuita por la competencia de los nuevos jugadores (las punto com), han impulsado el cobro de los contenidos.
A medida que el mercado de capitales se secaba, las empresas tradicionales
(brick & mortars) no vieron con tan buenos ojos canibalizar sus canales de
distribución off-line de forma gratuita y han sido una de las pioneras en
perseguir el cobro de servicios/contenidos.
Existen dos grandes modalidades para monetizar los contenidos:
- La primera es mediante el cobro de una suscripción. Las compañías en su mayoría han optado por incluir ciertos contenidos gratuitos y otros de pago. A esta última categoría se la suele llamar "Premium" o "Restringida". Un ejemplo claro han sido los diarios Wall Street Journal (EEUU), Expansion (España), Gazeta Mercantil (Brasil) y Ámbito Financiero (Argentina), entre muchos otros, quienes cobran una suscripción mensual/anual para acceder a las zonas restringidas.
- El segundo caso, basado en el nivel de consumo, es la modalidad de pago por uso que relaciona el cobro con el nivel de consumo de los usuarios.
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